jueves, 19 de mayo de 2011

Me enamoré de lo que quería que fueras, y no de lo que eras. Volviste a usarme, ahora sí, Te odio. Ya no busco amor eterno, ni el principe azul, ni el cuento de hadas. Me conformo con un rato de lujuria y diversión, con cualquier pendejo que busque lo mismo que yo. En fiestas con amigos, y desconocidos. Así, soy feliz, hasta encontrar la imperfección que junto a la mía, sea perfecta.

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