Por más que uno quiera, y quiera que el otro quiera, las cosas serán cuando deban ser. Uno puede querer que el otro quiera pero no puede obligarlo a querer. Hay que aprender a aceptar -aunque duela- que siempre será lo que tiene que ser.
Nos esforzamos, nos arriesgamos para lograr que el otro también quiera, ese es el verdadero deseo…Y el deseo es incompleto si es sólo de uno, necesitamos de otro, necesitamos querer lo mismo…


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